Donde viven los monstruos

Hace un mes el Ministerio de Igualdad en su programa “Educando en igualdad” planteó la posibilidad de vetar ciertos cuentos infantiles para “fomentar la igualdad entre niños y niñas y prevenir la violencia de género”. Como con toda opinión política las respuestas fueron tan previsibles por parte de unos y otros que no merece la pena comentarlas, pero si me gustaría puntualizar que los cuentos clásicos ya han sufrido modificaciones con el paso del tiempo.

Pongamos como ejemplo la versión de los Hermanos Grimm sobre Hänsel y Gretel, en la que es su madre quien decide abandonarlos deliberadamente en mitad del bosque ante la imposibilidad de darles de comer. Sus palabras son así de duras: “No encontrarán el camino de vuelta y nos habremos librado de ellos”. El padre es quien tiene remordimientos y es la madre quien lleva a cabo su plan. Al final, tras librarse de la malvada bruja, los niños logran volver con su padre y la madre ha muerto. El cuento fue modificado posteriormente y la madre se cambió por madrastra, un ligero cambio para adaptarlo a tiempos modernos, donde el infanticidio no es ya una práctica común, aunque al fin y al cabo es una modificación importante.

Otro ejemplo. Blancanieves originalmente se atragantó con un trozito de manzana envenenada, que quedo atrapado en su garganta. Cuando vuelven de su trabajo, los enanos deciden meterla en una urna de cristal que suben a la cima de una montaña donde se turnan para vigilarla. Un día pasa por allí un príncipe y los enanos se la regalan ante sus súplicas. Cuando los criados se llevan la urna a hombros, tropiezan con unos arbustos y el trocito de manzana salta de la garganta de Blancanieves. Y así ocurrió. ¿Y el beso? No hay beso en esta versión de los hermanos Grimm, sí en la de Disney.

Dejo este enlace a un documento para leer sobre la importancia de los cuentos, donde se realiza un breve análisis de Cenicienta a lo largo de sus diferentes versiones.

Nota final. La edición que he consultado de los cuentos de Grimm es una selección ilustrada por Maurice Sendak, el mismo escritor del libro Donde viven los monstruos (Where the wild things are, 1963) y dibujante entre otros de El gran libro verde (The big green book, 1978), escrito por Robert Graves, y que tanto lei hace ya bastantes años. Recientemente se llevó al cine Donde viven los monstruos (Where the wild things are. Spike Jonze, 2009). Al contrario que muchas críticas yo si la veo una película adecuada para los niños, pues muestra perfectamente como el comportamiento de rebeldía del protagonista hacia su madre se ve reflejado por el comportamiento de uno de los monstruos hacia él mismo, dándose así cuenta de que con su actitud la convivencia no es posible (no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a tí).

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~ por administrador en 22 mayo 2010.

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